Tenemos opción al cambio

Las comunidades en Internet son un lugar excelente para relacionarnos con otros usuarios, compartiendo experiencias, opiniones y puntos de vista ante diversos temas. Sin duda son lugares en donde la voz de cada uno puede hacerse notar e incluso en muchas ocasiones hacer la diferencia.

[ad]Aunque los sitios nos ofrecen estos espacios es tan común abusar de los mismo por querer imponer lo que deseamos, argumentando la libre expresión, y hasta la justicia, cuando estamos convencidos de que el sitio no se maneja adecuadamente. Nos empecinamos en hacer uso de nuestra voz (?) haciendo evidente las supuestas fallas del lugar y queriendo que las corrijan para nuestro propio regocijo. Las consecuencias no se hacen esperar, terminamos siendo usuarios amargos, molestos, provocadores y no gratos.

Acepto que como un usuario más de Internet he caído en esta practica, y puedo decir ahora que me siento realmente apenado con los sitios en donde me he comportado de esta manera tan odiosa.

Con el tiempo, he tenido la fortuna de ver esta problemática desde polos opuestos, al tomar la dirección hace algunos años de una comunidad en donde la libertad está considerada en primer plano debido al tema que maneja el sitio.

Un sitio y comunidad cuenta con un perfil determinado, tiene su propia forma, compuesta por un tema, filosofía, orientación, etc. Como usuarios debemos de buscar aquellos que se asemejen mejor a nuestras necesidades y forma de pensar. Podemos utilizar nuestra libre expresión para sugerir mejoras y hacer observaciones sobre el sitio en donde participamos, pero nunca esperar que se maneje de acuerdo a nuestros deseos, y más cuando estos van contrarios al perfil que ya tiene, incluso desde antes de que lo conociéramos.

Es aquí en donde entramos en conflicto; comenzamos a arremeter contra el lugar cuando no va de acuerdo con lo que queremos que sea. Lejos de ayudar a que mejore, abusamos de nuestros derecho a expresarnos criticando su manejo de manera testaruda. Si somos amonestados o incluso expulsados por nuestro comportamiento, lo tratamos de hacer ver ante los demás como una censura a nuestra libre expresión, como si nos acallaran por decir la “verdad”. Nos hacemos mártires de los horrores que comete tal sitio, cuando en realidad, lo único que pasa es que somos una molestia por nuestra forma tan amarga y tonta de actuar.

Defendemos mucho nuestros derechos pero ¿por qué no hacemos uso de nuestro derecho de elección? En lugar de pelear con el sitio deberíamos simplemente de externar nuestros comentarios, si así lo deseamos, en espera de que puedan ser útiles, pero en todo caso si el sitio no es como nosotros queremos podemos optar por otro más que se adecue a nuestros ideales.

Ante tal comportamiento, recuerdo una historia de Og Mandino, escritor motivacional, en donde nos cuenta que compro como mascota un ganso pequeño que instalo en su patio trasero. Pasaron los años, el ganso creció, todo iba bien. Mas llego un momento en que comenzó a graznar muy constantemente, sin parar, día tras día. A pesar de que Og hizo todo lo posible porque estuviera bien, que no le faltara nada a su mascota, continuaba en la misma situación, por lo que llego a la conclusión de que el ganso ya no estaba a gusto en donde estaba. Según cuenta el autor lo único que tenía que hacer su ganso era extender las alas y volar hacia el cambio que necesitaba, pero lejos de ello el animal sólo se dedicaba a quejarse lastimeramente.

Así nos pasa también a nosotros cuando nos quedamos en un sitio en donde no estamos a gusto, quejándonos de su manejo, de sus administradores, de su gente, de sus reglas… de todo lo que se pueda, cuando únicamente lo que necesitamos es usar nuestro navegador para encontrar otro en donde encajemos mejor. Caso contrario, nos quedamos para amargar el sitio con nuestras quejas y creemos que nos deben de soportar porque hacemos uso de nuestra libre expresión. Gran error, porque también los sitios pueden hacer uso de su derecho de admisión, sobre todo cuando se atenta con la integridad del lugar.

Cuando por primera vez tuve la necesidad de acudir a una comunidad para encontrar solución a mis dudas me encontré con un sitio en donde los moderadores trataban con la punta del pie a sus usuarios. Estuve poco tiempo, participando sin tener problema alguno con sus dirigentes, pero llego el momento en que no me sentí cómodo formando parte del lugar. Lo que hice fue buscar otros sitios donde me sintiera mejor. Me abstuve de opinar sobre el manejo que se daba porque no creía que marcara diferencia alguna. Ahora ese sitio se ha quedado con un grupo reducido de usuarios que gustan del sitio así tal cual es, con su perfil muy exclusivo.

Lo mismo sucedió con un sitio de noticias muy popular con el cual no estoy de acuerdo. No he peleado, no he reñido con nadie, simplemente no hago uso de sus servicios. Si alguien me pregunta sobre el mismo podré dar a conocer mi opinión, de lo contrario la forma más prudente que he encontrado de expresar mi desacuerdo es visitarlo lo menos posible. El perfil que mantiene no es compatible con el que me gusta encontrar en los sitios que frecuento. No así, hay muchos usuarios que gustan de él, lo cual merece todo mi respeto.

Tenemos opción al cambio en todo momento en está gran red. Existen cantidad de alternativas para el gusto de todos sin necesidad de estar quejándonos constantemente, y si, con la opción de ayudar a mejorar los sitios con nuestra opinión y observaciones cuando las hacemos de manera adecuada. La mayoría de los sitios agradecen la retroalimentación venida de un usuario con disponibilidad, con gusto por la participación y colaboración, y no lo contrario.

Continuamos en línea.

One Comment to “Tenemos opción al cambio”

  1. Luli 7 septiembre 2007 at 10:05 am #

    Muy bueno, comparto tu opinión.


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